Lamentos que no lamento lamentar.
Que la negra profundidad de mis ojeras, sea testimonio digno de las noches que paso en vano pensando en tí.
Y que bien valga la pena, que mis ojos se lleguen a un hundir de cansancio, cuando yo, tuya, me canse de esperarte, AMANTE.

BUSCO AMIGO QUE LIQUIDE SOLEDAD

Después de casi diez horas continuas de “The piper at the gates of down” no hay en mi cabeza otra cosa que no sea música. Y "Across the universe" parece ahora "Across the Catriela".
Un libro de bioantropología me atormenta, reclama ser leído, y no me dará más de seis horas para haberle conocido cada detalle. ¿Pero cómo emprender tal empresa cuando Mr. Kite presenta el show, tú eres yo, y la felicidad es algo cálido?
Quizás la música no explique mejor que el pensamiento complejo, el laberinto de la existencia humana; pero te lleva por senderos, donde la degeneración de máquinas no es más importante que la del espíritu.
Catriela no nació para ocuparse de la ciencia. Lo juro.
¿Cómo es que pretendo expresar el dolor que enciende a mi corazón?
No se si esta agitación fue fecundada dentro de mi taza de café, o en las letras de un hombre nuevo en mí.
Sus palabras se cuelan dentro de mí. Y yo le siento dentro, como el amor olvidado en aquella copa que a otro le permití derramar sin recato cuando se fue de mi lado.
Fantaseo con algo que no existió, y cuando me concientizo sobre ello me ahogo en la música, me estremezco e intento no pensar en que no se abandona, a quien jamás se le ha acompañado.
La cámara, cajas de pastillas, pintura, salsa, marca textos, y nuestra foto. Mi escritorio es el peor lugar para trabajar, no me concentro cuando debo; de pronto apareces, y no eres a quien debería extrañar.
De todo pasa, para que la distancia se interponga entre tú y yo, en nuestro próximo encuentro; del cual, quisiera poder decir “solo Dios sabe lo que pasará”. Pero tanto él, como yo, sabemos que fingiremos, y bailaremos entre otros cientos.
Quiero acallar el mundo que está detrás de mí. Sentarme a encontrarme en un espejo, en mi mirada. Porque hoy he sentido unas ganas inmensas de no vivir más, de quedarme con lo que tengo, con lo que soy, para siempre. Sola, triste.
Pensé: “Si no estuviera aquí, saldría ahora mismo a buscar la muerte”. Pero estaba en la sala de cine, y no quería que mi silueta deformara la proyección de esos bellos cuadros. No ante otros.
Tantos poemas que no debieron ser tuyos.
Y después de todo sigues en mí; tan imposible como siempre.
Toda la semana esperando a esa voz que se supone dulce, en busca de un consuelo, quizás de un “te lo dije” o un “ya me había dado cuenta”. Todo menos lo que he recibido.
Nunca es suficiente todo lo que pueda parecer un esfuerzo, nunca es suficiente ser su hija, para ser amada sin reproches, nunca hay nada entre nosotras.
A veces solo espero el día en que por fin me quede sola del todo; para llorar por eso, y no por compañías que solo lastiman.
Estoy harta de escuchar absurdos comentarios, estupideces que solo dice para ocupar espacio. Será posible ¿qué algún día se pregunte por como me siento?
Viene una de las peores épocas, y yo recibiéndola con desgana, ¡vaya idiota! Ya me había acostumbrado a la felicidad.
Este cuerpo no soy yo.
No soy en absoluto nada de esto.
Es solo un disfraz,
Y no alcanza a limitarme como piensas.
Yo soy algo más que estos horrendos pedazos de carne mal acomodados.
Aunque a veces no me parezca cierto...
Fuiste toda mi vida, y no sabía hacer algo que no fuera soñar con tus brazos.
Cada día lloraba por ti, por lo lejano que estabas de mí, sentado a mi lado, siempre.
Volteabas tu rostro, y yo esperaba el día en que al fin pudiera contemplarte libremente, y llamarte mío. No esperaba más que tu mano protegiendo la mía.
Nada de eso sucedió…
Hoy he muerto.
Mejor morir que vivir.Mejor descansar de:Estoy muy cansada, y no se de que.
Estoy entre una tierra y otra. Pero siempre entre tierra, y no nubes.
¿Qué se añora si nunca ha existido algo?
Un sol experimental, quemaduras ficticias.
Vuelos libres, accesos inesperados.
Y ¿qué soy yo para ti?
El uso excesivo de la Y, cansa.
Ya no se escribir, ya no puedo leer.
Desde que tú llegaste, muchas cosas han cambiado. Ha cambiado mi recámara, mi alimentación, y mi aroma.
No se porque tienes inferencia en tantos asuntos. Aún no comprendo muchas, de tantas tribulaciones.
El dolor de cabeza persiste en tu ausencia. Se agrava y me absorbe cuando me descubre pensando en ti. Porque me he equivocado al designar papeles a seguir dentro de mi propia existencia; que humana o no, rechaza suspiros.
Mis hojas y mis lamentos, se dividen por eras. Y esta, te pertenece desde hace mucho tiempo.
No escribo lo que debo, escribo lo que siento.
Si te siento, te escribo. Si te escribo eres de papel, y eres mío.