Catriela Soleri






Con suficiente papel y tinta, puedo pasar la noche entera escribiendo sobre ti, y sobre aquellos dibujos que salen de tus manos. No importan ni el frío, ni la soledad. Es posible que hasta me gusten.

He encendido cuatro velas, pues la luz a esta hora me parece casi tan imprudente, como las voces de los ebrios que llegan eufóricos a sus casas, en día de guardar.

De esas cuatro apagué una; y dispuse muy cerca de mí unas tres, pues dicen que las velas frente a los espejos abren portales; reviso desde todos los ángulos en que la mesa me permite reubicar las velas, y nada. Desde cualquiera, quedan siempre dando la cara al espejo.
Tienes de velas y espejos, llena la casa. ¿Cuántos portales son posibles abrir en un solo recinto?


Mis ojos invertidos se reflejan debajo de un vidrio que sostiene copas en la vitrina del comedor.
Imágenes de terror, y sombras que pertenecen a monótonas personas vivas, me acosan.
Qué bella imagen se produciría, si yo, triste derramara una lágrima; y ésta explícita subiera en el reflejo del vidrio, cuando en realidad baja hacía la tierra que a todos nos espera.

Una tierra que se esconde debajo de nuestras cómodas casas. Mientras la miseria/bendición de la muerte permanece ahí, esperando el rocío de nuestras lágrimas, que alimentan a la pobre eterna.

Sigo pensando en tí, en que, entré a tu cotidianidad solo para aburrirte.
¿Qué haré ahora que ya no me quieres?
1 Response
  1. Uuu, me gusta mucho como escribes ^.^

    Y dicen que si lo haces a las 12 de la noche con el espejo viendo hacia una ventana y te acercas con una vela puedes ver el infierno, claro no queda mas que en leyenda urbana, pero seria genial.

    Espero sigas posteando mas y suerte con aquellos protagonistas de la vida.